Jue. Sep 23rd, 2021

Competencia Latinoamericana de Largometraje Documental

Ocho títulos forman parte de la Competencia Latinoamericana de Largometraje Documental

Entre el 6 y el 15 de septiembre de forma gratuita se realizará el 33º FICVIÑA que este año tendrá una edición híbrida la que contará con funciones en línea a través de la página www.ficvina.cl y presenciales en el Cine Arte de Viña del Mar e INSOMNIA Teatro Condell, dos cines emblemáticos de la región.

Como es habitual de parte del festival, un evento fundamental para el cine latinoamericano, la programación es contundente y da muestra de las inquietudes del panorama en el continente. 

Dentro de las categorías es fundamental la Competencia Latinoamericana de Largometraje Documental que este año cuenta con 8 títulos provenientes de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica y México. 

El Festival Internacional de Cine de Viña del Mar, es financiado por el Fondo Audiovisual del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio; y es organizado por la Ilustre Municipalidad de Viña del Mar en conjunto con la Universidad de Valparaíso.

TESTIMONIOS, FRACTURAS Y DOLORES

“Testimonios, fracturas, dolores y profundas demandas están presentes en las ocho películas seleccionadas de la competencia latinoamericana de largometraje documental”,destaca Claudio Pereira, director de FICVIÑA.“No es posible pensar que seremos los mismos tras el estallido social y una pandemia, así mismo las sociedades latinoamericanas en donde se han desnudado profundas desigualdades sociales y se ha expuesto especialmente lo frágiles que somos.  En este tiempo, los relatos para reconstruir nuestras memorias es algo que está presente en gran parte de las obras de esta competencia que siempre ha aportado para el debate de las problemáticas de Latinoamérica”.

Son ocho obras imprescindibles de este festival,“donde el contexto político – cultural de nuestras sociedades en transformación se articula con la inquietud de los relatos y reflexiones íntimas de directores y directoras latinoamericanas contemporáneas”, agrega Pereira.

Los títulos que componen la competencia son:

Adiós a la Memoria”, de Nicolás Prividera. Argentina.

Un padre que ha perdido la memoria. Un hijo que busca películas caseras que filmaba su padre. Y entre ellos, el recuerdo imposible de la madre desaparecida. 

“Es un conmovedor y al mismo tiempo lúcido testimonio personal sobre su padre que está siendo devorado por la pérdida de memoria”, resalta Pereira.

El Film justifica los medios”, de Jacobo Del Castillo. Colombia.

A través de la recuperación y el re-montaje de diversos fragmentos fílmicos y el comentario de tres cineastas –Carlos Sánchez, Carlos Álvarez y Marta Rodríguez–, propone una travesía histórica y estética por un momento fundacional para la cinematografía en Colombia (1965-75), cuyas imágenes constituyen una revolución en la pantalla. Este viaje documental relata cómo, en tiempos donde apenas se consolidaba la industria cinematográfica, una generación de jóvenes cineastas propició un momento de ruptura, subvirtiendo el cine oficial al tomar los medios para experimentar, denunciar y narrar otras realidades en la Colombia de finales de los años 60. 

“Un trabajo en la lógica del found footage y cine ensayo, donde la memoria de nuestras sociedades está en las imágenes de su cine”,señala el Director del Festival.

Objetos Rebeldes”, de Carolina Arias Ortiz. Costa Rica.

Carolina regresa a Costa Rica para acercarse a su padre, quién se enferma unos meses después de su llegada. En este proceso, conoce a Ifigenia, arqueóloga experta en las esferas de piedra, el gran enigma arqueológico del país. A través de los objetos Carolina encuentra una forma de enfrentar la muerte.

“Esta ópera prima es un ejercicio personal intimo capaz de tocar su territorio geográfico político de explotación de la tierra con sus propios dolores y pérdidas personales”, agrega Pereira.

“Edna”, de Eryk Rocha. Brasil.

Al borde de la carretera Transbrasiliana, Edna vive en una tierra en ruinas, construida sobre masacres.

“Incluye testimonios de hombres y mujeres que han experimentado violencias tanto en regímenes dictatoriales como depredación de territorios”, destaca el Director.

“Ana. Sin titulo”, de Lucía Murat. Brasil.

Stela, una joven actriz brasileña, decide hacer un trabajo sobre las cartas intercambiadas entre artistas plásticos latinoamericanos en los años 70 y 80. Viaja a Cuba, México, Argentina y Chile en busca de sus obras y testimonios sobre la realidad que vivieron durante las dictaduras que enfrentaron la mayoría de estos países en ese momento. En medio de la investigación, Stela descubre la existencia de Ana, una joven brasileña que era parte de este mundo, pero desapareció. 

“No son Horas de Olvidar”, de David Castañón Medina. México.

Jorge tiene miedo, parece inevitable que Juana lo termine olvidando, pues ha perdido la identidad en dos ocasiones: la primera, forzada por la dictadura en Chile; la última, por un brote de Alzhéimer. Anticipando la desaparición inminente del mundo de su compañera, Jorge indaga en esa memoria trastocada mediante música, escritos e imágenes; dispuesto a encontrar los remanentes de una vida, los residuos de su amor.

“5 Casas”, de Bruno Gularte Barreto. Brasil.

5 casas y las personas que las habitan. 5 historias diferentes, todas parte de la misma. Una vieja maestra que lucha por mantener su casa y sus 36 gatos, un joven acosado y golpeado por ser gay, una monja que fue expulsada de la escuela que dirigía con puño de hierro, un viejo peón en una granja encantada y un niño cuyos padres murió cuando era un niño y ahora es el director de esta película. Vuelve a redescubrir sus recuerdos de infancia y la lucha de las personas que dejó atrás cuando se fue.

“Operação Camanducaia”, de Tiago Rezende de Toledo. Brasil.

La historia de 93 jóvenes que fueron arrestados en Sao Paulo y fueron llevados a Minas Gerais durante la dictadura militar.

“Es una obra que devela la tragedia de la desaparición en la dictadura en los años setenta, donde nuevamente son jóvenes las víctimas”, indica Pereira.